jueves, julio 20, 2017

Una foto graciosa para alegraros la mañana (o la tarde)


San Juan Pablo II, protégenos del futuro al que nos lleva nuestra codicia sin Dios


La creciente desigualdad de la distribución de la riqueza en Estados Unidos es un claro indicador de hacia dónde van a ir las economías desarrolladas en los próximos años.

Si a eso añadimos que la automatización, a causa de los programas expertos, cada año van a dejar a más trabajadores en la calle.

Y si estas dos cosas añadimos una campaña furiosa de cierto país por hacerse con el dominio mundial de la industria y las materias primas, tenemos todo servido para estar bien seguros de que los próximos diez y quince años van a ser un creciente camino de piedras y espinas para los ciudadanos de los países desarrollados.

Ahora se impone recordar las grandes verdades de la encíclica Rerum Novarum. Si no lo hacemos, nos vamos a ver abocados a un futuro tipo Blade Runner en Europa. Inmensas corporaciones poderosísimas, verdaderos gigantes, en medio de masas empobrecidas.


En la película, los colosales edificios de las empresas internacionales descollaban en medio de la selva de miseria de los ciudadanos comunes: hacia eso vamos.

martes, julio 18, 2017

Yo no maldigo a nadie, pero advierto al maldito de que está maldito


Muchas personas me han agradecido el consuelo de escuchar hablar de Maduro sin diplomacias, sin rodeos, con claridad. Para estas pobres víctimas escribí ayer, porque el pastor debe consolar a los necesitados. Y ellos están necesitados de que se le llame en la cara “asesino” al que es un asesino.

Sólo he buscado el consuelo de ellos. Para nada me dirijo a Maduro. Cuando lo hago en mi último post, es pura retórica. Hablo para las víctimas.

Una persona me decía no sé qué de qué de paz, amor y buen rollito. No, señor. A Hitler, había que darle una buena ración de tanque.

Lucas 13: 31-33
En ese momento llegaron unos fariseos diciéndole: Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar. 
Y Él les dijo: Id y decidle a ese zorro
``Yo expulso demonios, y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día cumplo mi propósito. Sin embargo, debo seguir mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén”.

Le llama zorro, y no lo hace en un buen sentido, sino que usa la palabra en un sentido pésimo: porque sabe que es un asesino. Pero no puede ir más allá y decir más cosas si no quiere acabar como Juan el Bautista.

La imagen de Dios que nos han dado algunas personas, desde luego, no es el Dios bíblico. Yo creo en el Dios de las Sagradas Escrituras. Sólo hay un Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y Él nos ha dicho también: Mía es la venganza (Deuteronomio 32, 35).

Alguien me dirá: “Claro es el Dios del Antiguo Testamento”.

Ya he dicho que sólo hay un único Dios en todas las Escrituras. Pero a ese tal le digo:


Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: MÍA ES LA VENGANZA, YO PAGARÉ, dice el Señor (Romanos 12:19).

lunes, julio 17, 2017

Nicolás Maduro, ¿dónde estás? Ya no te veo.


San Juan Bautista dijo, ante el pueblo de Dios, que la relación del rey Herodes con Salomé era ilícita. ¿Y yo me voy a callar ante las acciones de Maduro? Maduro, ¡eres un asesino!

Estás maldito, porque todos los asesinos están malditos. La sangre derramada de cien hijos de Dios clama venganza contra ti.

Muchos políticos hablan de diálogo. Quizá sólo los hombres de la Iglesia seamos los únicos que podemos decir lo evidente, lo que todo el mundo piensa: “¿Cómo se puede negociar con tu secuestrador?”. Tienes secuestradas a millones de personas. Los políticos seguirán diciendo sus mensajes políticamente correctos. Mi mensaje es otro: Eres un maldito y el castigo de Dios sigue su camino hacia ti.

Toda mi compasión y mi cariño hacia esas familias que hoy lloran sus muertos. Todo mi apoyo y amor hacia los que lloraron a sus muertos en las semanas pasadas.

A vosotras, víctimas indefensas, no yo, sino Dios os dice en el salmo 37:

No te inquietes por a causa de los malvados, no envidies a los que hacen injusticia. Pues aridecen presto como el heno, como la hierba tierna se marchitan. Ten confianza en Dios y obra el bien. (...)

Confía tu camino a Dios, que Él obrará. Hará brillar como la luz tu justicia, y tu derecho igual que el mediodía. (...) 

Pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Dios poseerán la tierra. Un poco más, y no hay impío, buscas su lugar y ya no está. (...)


El impío maquina contra el justo, rechinan sus dientes contra él; el Señor de él se ríe, porque ve llegar su día. 

domingo, julio 16, 2017

Tic tac, tic tac...



















Hay secuestradores que secuestran a una persona, otros a cinco, otros a veinte personas. Hay secuestros de más de cien personas. Maduro es de los pocos casos que tiene secuestrado a todo un país.

Por eso quiero manifestar todo mi apoyo al heroico pueblo de Venezuela frente a Mostachones. Hoy, por cierto, le escuché a él diciendo que si queríais hacer una votación, que la hicierais, pero dentro de la ley, porque no la había aprobado la Junta Electoral. Ja, ja, muy bueno, Mostachones, muy bueno. Que seas tú precisamente el que ahora pidas que todo sea haga dentro de la ley. Lo que sí que te aseguro que se realizará con todas las formalidades de la ley será tu juicio ante un tribunal internacional.

Tu fotografía entre dos policías alegando ante un colegio de jueces que padecías algún tipo de patología mental, que eras inmaduro y que no recuerdas nada de lo que hiciste en los últimos diez años será épica. O, mejor dicho, sería épica. Porque todos sabemos que más que por la vía penitenciaria como futuro para tu vida, más bien te inclinas por vía titánica; es decir, la del Titanic.

Has metido tanta presión a la sociedad, que el día que se inunden dos o tres cámaras más, te vas a asomar a la ventana del puente de mando y vas a descubrir que no queda ni la banda tocando en cubierta. Vas a exclamar: “¡Qué barbaridad! Pero si han huído hasta las ratas”.


De momento, uno de los pocos consuelos que tienen tus súbditos es que no necesitan hacer parodias de ti. Eres muy cortito de luces y eso lo sabe hasta el último de los habitantes de Mostachodonia.

Vestiduras episcopales del siglo V



Hoy quiero analizar el modo en que han vestido a dos obispos del siglo V, en la Alejandría de la película Ágora. Película anticristiana, falsa y que concita al odio contra la fe. Insisto, es una película históricamente falsa, como se han cansado de recordar hasta la saciedad todos los expertos. Pero analizemos las fotos. ¿Vestían así los obispos de ese tiempo? Respuesta: para nada.

Reconozco que esas falsas vestiduras me parecen muy bellas. Pero hay infinidad de mosaicos que nos muestran cómo iban vestidos los obispos del siglo V.

Para hacerse una idea de hasta que punto son falsas, los obispos cuando celebraban misa en lugares tan cortesanos como Constantinopla o Rávena iban vestidos sólo con una túnica y un palio encima. Y eso cuando celebraban misa.

Los testimonios son claros, como ya analicé en mi La catedral de san Agustín, que los obispos y el Papa seguían sin usar ropas clericales. La carta del papa Celestino a los obispos de Narbona en el año 428 no deja lugar a dudas. Los mosaicos tampoco.

Y eso que, en seguida, aparece para la misa la casulla, muy primitiva, eso sí.

Pero en el siglo V en el norte de África no aparece ni la más mínima mención a la mitra.

¿Y después? ¿Siglos después aparece algo parecido a estas fotos? La respuesta es no. Sin duda el clero iba con túnicas talares blancas u oscuras, y con un manto encima cuando hacía frío. Eso era todo. Pero cuando ya, por fin, la túnica muestra rasgos clericales específicos no va a evolucionar en la dirección de esas fotos, sino como túnica amplia oscura sin ningún ornato. Sin duda, fue efecto de la influencia monástica esa sobriedad.

O sea, ¿nunca los obispos de esa época en África o después fueron de esa manera o parecida? Nunca.


Los sombreros que llevan estos actores es una copia casi igual de las mitras actuales coptas. Allí acaba el único parecido con la realidad. Por lo demás, van vestidos de un modo que me recuerda en todo a los sacerdotes del planeta Klingon (Star Trek). 

viernes, julio 14, 2017

Sacerdotes y psiquiatras: hacia la imposición del pensamiento único


En mi tiempo de capellán en el Hospital Príncipe de Asturias dos veces me ha ocurrido que un psiquiatra me prohíba visitar a una paciente.

La primera vez que me sucedió fue con una paciente que sufría anorexia y que estaba en la planta de enfermos normales, no en la planta psiquiátrica. Aclaro esto, porque los capellanes tenemos estrictamente prohibido visitar enfermos de esa planta.

A esa enferma de anorexia, como a todos los enfermos, yo le decía que hiciera caso a los psiquiatras en todo, que se tomara las medicinas, etc. Pero un buen día, me dijo la enferma que no podía seguir visitándola. Ese psiquiatra no me prohibió el visitarla, pero le dijo a la paciente que si me recibía, que tendría que imponerle castigos. Uso la palabra “castigo”, porque es la que empleó ella.

La segunda vez ha ocurrido esta semana. La enferma estaba muy contenta de que la visitara, de hecho me había pedido que lo hiciera. En este segundo caso, el psiquiatra que la atiende prescindió de presionar a la paciente: directamente me lo prohibió.

En los dos casos, ningún psiquiatra se tomó la molestia de hablar conmigo. En un caso, el médico actuó sobre la paciente; y en el otro caso, el médico dio orden a la enfermera de que me comunicara la prohibición.

Por supuesto que si le hubiera pedido explicaciones, me hubiera dicho que era el protocolo. Pero detrás de la palabra “protocolo” que suena tan seria, tan objetiva, tan inapelable, simplemente está un psiquiatra que no quiere que un sacerdote se acerque a una paciente. Ahora se llama “protocolo”. Y eso por más que el sacerdote no haga otra cosa que decir a la persona que obedezca en todo a su psiquiatra.

Recuerdo que en una conferencia que di a psiquiatras, conferencia organizada por una gran empresa farmaceútica. Cuando toqué el tema de la injerencia de los psiquiatras del sistema público de salud para alejar al paciente de la Iglesia Católica, hubo psiquiatras que pusieron la mano en el pecho con la cara de una esposa casta que alega su fidelidad a toda prueba. Pero en mi parroquia he comprobado cómo los psiquiatras sin ningún escrúpulo se meten en el campo religioso para imponer su visión.

En público repetirán que eso deontológicamente no les es permitido y que ellos respetan las creencias de los pacientes. Pero vaya que si que se meten en el campo de la conciencia del paciente.

Los psiquiatras cristianos, que los hay, jamás los veremos en público denunciar nada de todo esto, ni decir una palabra sobre el tema de la transexualidad. Porque saben muy bien que hay un riesgo cierto de que les abran un expediente.

No es ninguna tontería arriesgarse, después de toda una vida de trabajo, a quedarse en la calle. Si te quedas fuera del sistema público de salud estigmatizado por un expediente, será casi imposible encontrar un puesto en la sanidad privada.

Así que sobre temas relacionados entre la psiquiatría y la religión, absolutamente nadie se atreve a disentir en público de la postura políticamente correcta. Y los que sostienen una determinada posición contra la Iglesia dicen: “todos los psiquiatras piensan igual”. Pues claro, con una dosis suficiente de miedo, hasta yo puedo lograr que todos los carteros piensen igual; o, al menos, que lo parezca.

Desde luego, la ausencia de debate entre psiquiatras acerca del tema de la transexualidad ha sido un buen ejemplo de cómo, al final, nadie ha querido meterse en problemas.


También yo he pensado mucho si escribir este post. Siento una cierta aversión a los problemas. Pero, al final, he pensado que, de momento, vivimos en una sociedad libre y que tengo todo el derecho del mundo ha escribir lo que he escrito. Por ahora esto no es Corea del Norte. 

jueves, julio 13, 2017

Jueces


Pues es verdad. He seguido los consejos de los lectores y es cierto que sin sotana se duerme más fresco en verano. Este verano igual me animo, incluso, a abrir un poco la ventana por la noche. Me daba miedo que alguien viera mis tobillos o que entraran buhos. 

Pero, dado que es julio, me arriesgaré a que mis tobillos sean expuestos a miradas ajenas provistas de prismáticos. El tema de los buhos y las lechuzas es más complicado.

Ahora os propongo una música maravillosa: es la de la horrible película Elizabeth, la edad de oro:


Una película en la que la reina Isabel es buenísima y muy rubia, mientras que los españoles son malísimos y muy morenos, además de feos y prepotentes. 

Y el Felipe II en la película es todavía más malo que el nivel medio de maldad de los españoles, incluso cojea y parece enfermo, enfermo de la cabeza.

miércoles, julio 12, 2017

Rueda de reconocimiento


Hoy os propongo esta música de Bach, sólo el comienzo, la parte instrumental. Una obra que es música en estado puro:
Últimamente he descubierto el maravilloso mundo culinario de las croquetas congeladas. Eso sí, ninguna de carne; el colesterol. Pero sí las croquetas de chipirón, de bacalao o de txangurro. Bach y con las croquetas alegran el descanso de la mitad de mi jornada.

Jornada que estoy empleando en escribir una obrita muy corta sobre la unción de los enfermos. Ya está escrita en sus ¾ partes. Una obrita  para ser dada a los que van a recibir ese sacramento, para que ellos mismos, si lo desean, se informen en profundidad sobre esta unción.


Por la noche, para combatir el calor al acostarme, he probado en poner varias latas de coca-cola llenas de agua congelada. Pero me temo que el remedio, aun no exento de buena voluntad, no basta para combatir la penitencia que hacemos todos los veranos por la noche.

Dos cuadros




El primer cuadro se titula El padre Fortea después de las cenas navideñas. El segundo cuadro se titula, El padre Fortea después a mitad de la cuaresma. El segundo cuadro me salió sustancialmente más barato que el primero.

Hoy, otra vez, he estado escuchando a Bach. Concretamente, el concierto nº4 de Brandenburgo en varias versiones. Ésta que pongo aquí me parece magníficamente sonora, especialmente vivaz:
Os aseguro que estas armonías, técnicamente hablando, no tienen nada que ver con las de Beethoven o Mozart o autores sinfónicos actuales que admiro tanto como Craig Armstrong y otros.

Cuando escucho a Bach, a diferencia de otros autores de época, me pregunto siempre a nivel técnico: ¿cómo es posible? No cambieis ni una sola nota, no cambieis la duración de ninguno de los instrumentos, el más mínimo cambio destruiría ese paraiso musical.

Estamos en el siglo XXI. Después de escuchar cada día más de cinco horas de música, de cualquier compositor se puede encontrar otro parecido. Pero de Juan Sebastián Bach, no.

¿Cómo acabar estas líneas en honor de toda una vida dedicada a la glorificación de Dios? Una cantata. Y eso que la música instrumental de este autor la considero muy superior a sus obras vocales. ¿Qué cantata entre todas?

Elegí la titulada Jesús, alegría del hombre que desea. Después de escuchar esta música, cualquier otra música religiosa parece un ruido de platos y cacerolas golpeadas por monos borrachos.

martes, julio 11, 2017

ETA: 800 asesinatos


Han pasado veinte años desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de la banda ETA. Los que no sean españoles no sabrán lo que ese acto vil supuso para toda la sociedad española. Por una vez en la Historia, toda España fue solamente una; toda España se unió como un solo hombre. (La foto que he puesto es de otro funeral, por otra víctima.) La entera historia de la banda terrorista fue canallesca de principio a fin. Pero en ese asesinato de Miguel Ángel se superaron en vileza.

Por primera y única vez, todas las campanas de las iglesias de España tocaron al mediodía. Ningún obispo, ningún párroco puso reparo alguno. Por cualquier otra razón que no hubiera sido espiritual, se hubieran puesto reparos. Pero en este caso, no. Las campanas de toda España fueron tocadas con verdadero sentimiento en memoria de Miguel Ángel Blanco desde Cantabria hasta Cádiz, desde Valencia hasta Badajoz, desde las Baleares hasta las Canarias.

Yo era párroco de Estremera, un pueblo de mil habitantes. Toda la población se reunió en la plaza del pueblo. Yo hubiera querido estar allí. Lamenté no estar en la plaza, pero reconocí que alguien tenía que estar en lo alto del campanario, tocando con cuerdas las cuatro campanas con las que se podía hacer una “musica” sencilla.

Desde lo alto, vi a todo un pueblo unido en el dolor y en la voluntad de vencer el odio y la crueldad. Desde el inicio de la democracia, nunca la muerte de una sola persona había impresionado tanto a todos. Pero aquel hombre había muerto precisamente por defender la democracia.


A Miguel Ángel Blanco y a todos los héroes, honor. No os olvidamos. A los asesinos no les deseo verguenza. Porque se la desee o no, viven con ella a cuestas. En ETA no hubo héroes, sólo criminales. Tienen encima la marca de Caín y ningún perdón humano les evitará el Juicio de Aquél que ha dicho que la sangre del inocente clama al cielo pidiendo venganza.

domingo, julio 09, 2017

La gran unción final


Hoy he estado leyendo cómo se administraba la unción de los enfermos en los reinos de España que todavía no tenían la liturgia romana:
Curiosamente, se ungía al enfermo una sola vez al enfermo, en la cabeza y al principio de la ceremonia, lo primero de todo. En el cuadro que he puesto arriba se ve cómo se ungía sobre los párpados, porque en el rito romano se hacía así, en los cinco sentidos.

Con el sacramento de la unción de los enfermos se recibe:

1. Una gracia misteriosa para el alma: una gracia santificante.
2. Purificación de las manchas espirituales que todavía quedan.
3. Ayuda en la enfermedad: consuelo, paz, ánimo, alivio, fortaleza.


Si Dios ve que conviene, también puede dar la salud al cuerpo o, al menos, un alivio. Pero no hay que confundir el sacramento (misterio grandioso del obrar Dios) con un sacramental.

Dicho de otro modo, si uno está enfermo, pero no corre peligro su vida, se le puede bendecir, se le puede ungir con aceite bendito, pero no se le administrará el sacramento.

Una cosa es pedir por la salud y otra preparar el alma para el momento final. Para lo primero están los sacramentales, para lo segundo está el sacramento.

Así era lo más futurista en aquellos años 60, en aquellos lejanos años 60


Estos días me los he pasado corrigiendo erratas. Dudo ahora qué libro emprender: ¿Corregir el libro de san Pablo? No, necesitaría varios meses y a finales de agosto me marcho a dar conferencias a Los Ángeles. Emprender la corrección de las 600 páginas de este libro me da miedo. Tiene tantos hilos que no debo dejar sueltos. Necesito tiempo seguido y sin interrupciones. De momento, no.

¿Emprender mi novela sobre el Apocalipsis? Esto me parece más razonable. Aunque todavía tengo ciertas dudas cuyas respuestas no estaría mal asentarlas esperando un par de meses más. Me tienta empezar ya. Claro que acusar a ciertos lobbies (hoy día intocables) me va a traer problemas.

¿Corregir otra de las novelas escritas allá por 1999? Ya van quedando menos. Lo de aquellos años sí que fue una tormenta creativa. Tenía tanto tiempo. Todavía no era exorcista, todavía no era conocido. Literariamente fueron años irrepetibles.

Os pido que recéis para que, como escritor, haga lo que deba hacer. Escribir sobre lo que Dios quiera y como quiera Él. De algunas obras me siento orgulloso como el general que ha ganado una batalla.


Hace poco me escribió una de las personas que más admiro en el mundo por su capacidad intelectual. Jamás pensé que se pondría en contacto conmigo. Yo no le había escrito nunca. Le admiraba desde España en silencio. No sabéis lo maravilloso que es que una persona que admiras totalmente un buen día descubres que es lector tuyo. Sin embargo, Trump sigue sin leerme.

sábado, julio 08, 2017

La penitencia pública del Concilio de Elvira


He estado hoy leyendo las penitencias públicas que decretó el Concilio de Elvira, alrededor del año 300. Los adúlteros debían hacer penitencia durante siete años. La herejía llevaba aparejada una penitencia de diez años. La más pequeña duraba tres años. Unas pocas duraban toda la vida.

No puedo ver con buenos ojos la dureza de ciertas de estas penitencias. Muy duros para unas cosas, y menos para otras. Por ejemplo, el ama que mataba a su esclava a golpes debía sufrir siete años de penitencia. ¿Cómo se puede dar la misma penitencia por ese pecado monstruoso que el pecado de una doncella deshonesta?

Ciertamente, el que piense que todo tiempo pasado fue mejor, se equivoca. Algunos pecados sólo podían tener perdón en el momento de la muerte. ¿Podemos imaginar lo que era vivir para siempre de esa manera? Toda la vida con el pecado a cuestas, con la ignominia sobre la espalda.

Pero no sólo eso, ciertos pecados no recibían perdón ni siquiera al final de la vida. Tal era el caso del clérigo que no abandonaba a su mujer adúltera (la suya, su esposa) o el que pedía la bendición de los frutos a los judíos.


Cuánto mejor es el sistema actual que el de otras épocas en las que sólo se daba la absolución al final de la vida.

jueves, julio 06, 2017

El concepto de guerra preventiva: ¡no!


Le he estado dando vueltas al tema de si es lícito un ataque preventivo a Corea del Norte. Mi opinión es que no. Permitidme la brevedad en este post para no alargarme, yendo directamente a las conclusiones.

En un planeta en el que las naciones independientes se fueran conformando como una familia humana, habría que arbitrar un mecanismo de derecho internacional, un mecanismo ajeno a intereses particulares, que determinara en qué casos concretos la soberanía de un país no es un absoluto que hay no se pueda traspasar.

Es decir, si la Humanidad fuese una casa de vecinos, hace tiempo que la policía hubiese echado abajo la puerta de un vecino peligroso que acumula dinamita en su piso. ¿Pero se puede echar la puerta abajo cuando detrás de la puerta hay 25 millones de vecinos armados y unidos como un solo hombre? En mi opinión, no.

En un caso así, por muy duro que sea, hay que esperar a que se cometa la agresión para actuar de forma proporcionada. La familia humana debe estar tan preocupada por esos 25 millones de prisioneros como por el mal que pueden hacer a otros hombres libres. No deberíamos evitar un mal a cambio de otro mal superior. Por muy legal que pareciese, para evitar un mal de escala 5 estaríamos cometiendo un mal de escala 20.

Se debe hacer todo lo posible para que ese país de prisioneros respire la libertad, pero la solución no es matarlos ni a todos ni a la mitad ni a una cuarta parte.

Algunos dicen que su líder supremamente gordo sólo entiende el lenguaje de la fuerza. Eso no es verdad. La cabecita loca de ese ser villano de película no entiende ningún lenguaje, no va a captar ninguna señal. Si se envalentona, no se va a detener ante nada ni ante nadie.

Así que es mejor no iniciar una carnicería. Si algún día hay que hacer algo, se hace; pero con la mayor prudencia, del modo más razonable, sometiéndose a los dictados de la razón. Si la respuesta puede ser limitada, mejor.

Algún día quizá haya que hacer algo. Pero no me arrepentiré, pase lo que pase, de haber esperado hasta el límite máximo de lo que el sentido común dicte. Algún día, a ese Mussolini-Kon-un le puede dar por invadir Corea del Sur totalmente engañado por el mundo de ilusión que le rodea en palacio.

Algún día ese sujeto puede hacerla muy gorda. Si ese día llega y la decisión más razonable es que hay que bombardear en una sola mañana todos los palacios presidenciales, la sede del Estado Mayor y los principales cuarteles militares de esa nación, pues se hace. Pero eso, como con el Adolf Kim Jon Un alemán que sufrimos, debe hacerse con la tranquilidad de que se esperó hasta el máximo posible.

Insisto, siempre es mejor que respondamos ante él con contramedidas limitadas, las estrictamente necesarias. Cuanto menos daño hagamos a un pueblo ciego, encadenado y vampirizado, mejor.


Si hacemos lo que es justo, lo que es lo mejor (tratándose de vidas humanas), podemos estar seguros de que Dios nos ayudará. Y si en algún momento se nos obliga a descargar la espada de la justicia con toda la fuerza posible, lo haremos con toda tranquilidad de conciencia.

miércoles, julio 05, 2017

El caso de Charlie Gard: lo que es legal, lo que es moral


Voy a escribir el post que sé que va a ser el más polémico de todos los que he escrito. Soy muy consciente de que voy a ser lapidado por infinidad de mis lectores y que para muchos de ellos mis palabras van a significar un antes y un después respecto a sus sentimientos respecto a mi persona. Pero si voy a escribir no es porque me apetezca ser polémico, para nada. Sino porque creo que tengo un deber moral, una obligación como sacerdote de combatir el error. Se trata del caso del niño Charlie Gard.

En este post no voy a explicar el caso, sino que voy a ir directamente a mis reflexiones. El que quiera conocer la historia tiene una magnífica explicación aquí:

Si yo fuera el padre de ese niño, dejaría que muriera de forma natural. Una cosa es matar y otra dejar morir.

Me parece desacertado no dejar que la naturaleza siga su curso en el caso de un niño con graves daños cerebrales, al que (si no fuera porque su enfermedad es degenerativa) le podrían esperar 50 o 60 años de vida permanentemente tumbado en una cama, sin poder hablar, ni comunicarse, con convulsiones frecuentes y paulatinamente (conforme envejezca) más conectado a tubos y aparatos.

¿Se puede desconectar del respirador a una persona en una situación así? Afirmativo.

Pero no sólo eso. Los padres han recogido 1,3 millones de libras por crowfunding. ¿Es moral gastarse más de un millón de libras en mantener a toda costa la vida sufriente de un niño que ya no puede vivir de forma natural, cuando hay millares de niños perfectamente santos revolviendo en los basureros de las grandes ciudades del tercer mundo? ¿Es moral que un multimillonario de casi noventa años gaste fortunas ingentes para intentar agarrarse a la vida un año de vida más, cuando millones de personas sanas y jóvenes viven en medio de la miseria? Eso siempre me ha parecido inmoral.

No voy a explicar con detalle el ofrecimiento de un tratamiento experimental en Estados Unidos. Baste decir que si no se han logrado curar otros síndromes, como el de Párkinson, después de tantos años y tanto dinero invertido, tener esperanzas que van curar el Síndrome del agotamiento mitocondrial que sólo lo padecen 16 personas en el mundo, esta es una esperanza que se mueve en el campo de la esperanza, no en el campo de lo razonable. Perdonadme si os digo que me parece simplemente un medio del hospital en cuestión para hacerse propaganda.

Por último, ¿debe impedirse a los padres trasladar a su hijo a Estados Unidos u otro lugar? No. Reconozco el derecho legal de los padres a luchar por la vida de su hijo. Ahora bien, además de la ley está la moral, y esta lucha posee las connotaciones morales que he explicado más arriba. No es un acto indiferente.

Tan malo es arrebatar la vida a alguien, como aferrarse a toda costa y a cualquier precio a ella. La vida debería tener un origen natural y un final natural. Hay medios razonables para mantener a alguien con vida, a veces es razonable seguir luchando a toda costa. Pero a veces no.

He conocido muchos casos de ancianos de más de ochenta años, sin ninguna esperanza de sanación, con unos dolores muy graves, tumbados en una cama de hospital durante meses. Si se les pregunta a los familiares, muchos no quieren ni oír hablar de suspender la respiración artificial, la diálisis y la medicación continua contra las infecciones. No importa que ese anciano lleve ya diez operaciones quirúrgicas, el familiar pedirá la número 16. No importa que ese octogenario lleve viviendo un mes a base de transfusiones, el familiar pedirá otro mes más. Es como si a algunos se volvieran ciegos al sufrimiento de ese ser querido y estuvieran dispuestos a pagar ese sufrimiento durante cuatro meses más con tal de no perderlo.


Como se ve, la diferencia entre matar y dejar morir es muy nítida. Muchos católicos han luchado tanto contra el aborto y la eutanasia que llevo años observando como algunos han acabado defendiendo posturas radicales que van más allá del magisterio de la Iglesia.

martes, julio 04, 2017

Una cuestión sacramental, para los sacerdotes que me leen


A juzgar por las estadísticas del blog, mis sabias e insulsas palabras –a veces sabías, a menudo insulsas, no pocas veces perjudiciales– llegan a los confines del mapamundi hispano y a algunos pasillos de colegios romanos. Esto último, probablemente, a causa del excesivo ocio de algunos doctorandos. Por eso, por ese público clerical, quisiera decir hoy algo acerca de un hecho que sucedió hace casi tres años. Los hechos ocurrieron en un país mítico llamado Estados Unidos.

Un seminarista que había acabado el cuarto año de teología fue diagnosticado con leucemia. Se esperó a ver si la quimioterapia lo salvaba. Pero cuando la noticia del hospital era que le quedaba poco tiempo de vida, el obispo (que debía ser muy buena persona) decidió ordenarlo sacerdote en la habitación del hospital. Vi la foto y era patente que al ordenando le quedaban pocos días de vida.

La buena intención del obispo no la pongo en duda. Pero acerca de lo acertado del hecho sí que me permito hacer algunas reflexiones teológicas ahora que ya ha pasado un año o dos.

El sacerdocio se concede siempre para los demás, para la comunidad. Nunca se confiere este sacramento como un medio de enriquecimiento espiritual para la persona, no se concede para lograr la consumación de ninguna santidad del individuo.

Imaginemos un anciano de 70 años que llama a la puerta episcopal solicitando humildemente el sacerdocio. La respuesta del obispo debe ser clara: Si el sujeto se halla en un estado de salud y fuerza física que nos lleva a estimar razonablemente que podrá ejercer el sacerdocio durante años, se le puede ordenar. Pero por más bueno, espiritual y santo que sea el sujeto si no va a poder ejercer el sacerdocio, no se le debe ordenar.

El sacramento del orden no es una medalla a una vida de servicios a la Iglesia, es un ministerio.

Algún alma bondadosa podrá decir: vale la pena ordenarlo para que celebre una misa, una sola misa. Pero si ese argumento fuera cierto, todos los viudos muy involucrados en la vida parroquial podrían aspirar a prepararse con estudios teológicos para celebrar una sola misa antes de morir. La consecuencia lógica de ese argumento podría ser que un 5% de los ancianos podrían coronar su vida laical con el sacerdocio en los últimos 5 años de su vida. El sacerdocio pasaría a ser no un modo de vida, sino una opción para culminar una existencia cristiana.

Alguien bondadoso alegará que esa persona que se ordena in extremis será sacerdote toda la eternidad. Cierto, pero eso no le añadirá ni medio grado más de felicidad en el cielo. Felicidad que dependerá de su mérito, no del número de sacramentos que acumuló en la carrera de su vida.

Si la alta dignidad del sacramento valiera la pena recibirla únicamente por el hecho de vivir la eternidad como sacerdote, la consecuencia es que a todo moribundo se le podría conferir tan alta dignidad en el lecho de muerte. Así todos los varones podrían gozar de tan alta dignidad en la eternidad.

En el libro mío Las corrientes que riegan los cielos expongo rotundamente que en el cielo ni haber sido Romano Pontífice ni cardenal ni arzobispo añade el más insignificante grado de felicidad en esa eternidad. Se verá como algo totalmente accidental frente al mérito que acumuló esa persona. Todos preferiríamos haber sido zapateros o criadores de cerdos antes que ser Romano Pontífice de toda la Iglesia y gozar menos en la eternidad.

La conclusión de todo lo que he expuesto es clara. Cuando un seminarista cae gravemente enfermo y va a morir, no se debe adelantar la ordenación.


Si un sacerdote muere de manera fulminante una semana después de la ordenación, la voluntad de Dios fue que se ordenara y después muriera. Pero si Dios coloca la muerte antes de la ordenación, la voluntad de Dios se ha manifestado con ese decreto.

lunes, julio 03, 2017

La reina y el rey tienen más jugadas posibles ahora sobre el tablero


Los que me leéis desde hace años sabéis cuanto amo la democracia y cuánto me preocupa la salud de la libertad. Pues bien, desde hace algún tiempo, se ha desarrollado otro instrumento más a favor del Poder en contra de los disidentes o de aquellos individuos que haya que neutralizar.

Tengo un amigo que sabe de lo que habla por su trabajo, no daré más detalles, que me ha explicado hasta qué punto se han desarrollado en su efectividad las sustancias que anulan la voluntad, sustancias como la conocida popularmente como burundanga.

Me explicaba esta persona que ya ha sucedido en España que hayan colocado la sustancia en una bebida y que la víctima haya ido con otros individuos a comprar en unos grandes almacenes todo lo que le pedían, sin que llamara la atención de los vendedores. Y que después se fueron a su casa a hacer transferencias en el ordenador. Tras lo cual, lo dejaron durmiendo en su cama. Este tipo de casos han aumentado mucho y ha habido ya varias denuncias.

Daos cuenta de qué arma tan poderosa tiene el Poder para anular a opositores y disidentes. No se necesita de cárceles ni de represión pública. Basta asesinar la fama pública de alguien. La gente podrá ver en vídeo todo tipo de acciones vergonzosas o delictivas realizadas, sin ninguna duda, por esa persona.

Otra forma de anular a un opositor es introducirle en su ordenador un troyano que descargue pornografía infantil durante el tiempo que se quiera: semanas o meses, a distintas horas. El virus estará programado para borrarse en un momento dado. También es posible manejar el ordenador a distancia. Una vez dejado un rastro bien claro durante un espacio de tiempo suficiente, sólo hay que intervenir policialmente.

Ya lo he dicho muchas veces: el Poder tiene una capacidad de acción impresionante si se usa de modo inicuo. La única posibilidad para contrarrestar semejante capacidad de acción es una democracia fresca, de la mejor calidad posible.


Desgraciadamente, me muestro muy escéptico respecto a la evolución de la democracia en casi todas partes. De momento, esto se mueve en el campo de las posibilidades, no estoy acusando a nadie. Pero el futuro demostrará si las posibilidades se vuelven realidad o no.

Claro que, a veces, pienso que soy excesivamente refinado en mis jugadas sobre el tablero. Hay posibilidades más sencillas, pongamos un ejemplo hipotético: Un fiscal te investiga y tú eres jefe de estado. Sencillamente lo asesinas y dices que se ha suicidado. ¿Para qué romperse tanto la cabeza, cuando todo es tan sencillo? Después puedes incluso hacerte una foto sonriente con el Papa. El ejemplo es totalmente hipotético.

domingo, julio 02, 2017

Esas nubes que se van haciendo más oscuras, que van cubriendo el horizonte futuro


“¿Cree usted que el cardenal Pell es culpable?”. Esta pregunta ha rebotado miles de veces en la isla de Australia. Se ha hecho a sacerdotes y a laicos de gran reputación. Pero por más que la pregunta se formule miles o decenas de miles de veces, los que contesten siguen sin saber la verdad. Todo depende de lo que digan un par de acusadores y de si su testimonio resulta creíble.

Un comentarista de este blog, Thàcio, escribía:

La jerarquia tarda décadas para condenar un fundador loco y cobarde... tarda décadas para darse cuenta de varios crimenes de congregaciones... que la sociedad civil se organize y se proteja... es lo minimo que podemos hacer.

Querido Thàcio, las víctimas siempre han tenido el camino de la denuncia penal para pedir que se les haga justicia. La persecución de delitos penales no es uno de los fines de la Iglesia. En ciertas ocasiones puede que tenga que hacerlo, pero no tiene los medios que tiene la justicia para realizar la investigación.

Nadie duda que hubo años en que algunos obispos hicieron una dejación de responsabilidad que era penalmente culpable. Ésa no es la cuestión de la que ahora hablamos aquí. De lo que hablamos es de la posibilidad cierta de que en el futuro el sistema judicial sea usado de un modo perfectamente organizado, coordinado, premeditado, para ir hundiendo selectivamente a parte de la jerarquía de un país a base de este tipo de denuncias. Después si el obispo o sacerdote en cuestión no fuera declarado culpable, no tendría tanta importancia. Lo que aparecería ante la opinión pública es que había sido declarado inocente “por falta de pruebas”. Ya desde el principio del proceso la feligresía quedaría dividida.

Eso no se ha hecho, pero no faltan individuos con odio a la Iglesia que algún día podrían pasar a la acción. Y estamos hablando de un asunto en el que hay mucho dinero de por medio. Hay gente desalmada que lo plantearía de esta manera: un juicio como acusador y tengo la vida resuelta. Si quiero no es sólo el juicio, son las entrevistas pagadas en los medios. No pocos irían gratis con tal de dar su discurso contra la Iglesia.

En España, Enric Marto, al que le gustaba pasearse por los medios, se hizo pasar por prisionero en el campo de concentración de Mathausen. Se tardó 30 años en descubrir la falsedad. Enric Marco acabó reconociendo con toda frialdad y sin ningún arrepentimiento que fingió ser preso de los nazis para difundir mejor el sufrimiento de las víctimas.

Tania Head se hizo pasar por una víctima del 11 de septiembre, contando en todos los medios de comunicación cómo, arrastrándose entre el caos y los destrozos de la planta 78 de una de las torres, se salvó. No he hecho nada ilegal, dijo cuando fue descubierta.

La lista, evidentemente, no acaba aquí.

Cuando ciertas nubes oscuras se acumulan de un modo determinado en el cielo, con un tipo concreto de viento, los que somos de campo sabemos que la tormenta está asegurada. A veces antes de que caiga una sola gota de agua, se le puede decir a la otra persona: corre, vamos a casa, porque en diez minutos va a caer un tormentón.

Pues bien, las nubes oscuras contra la Iglesia están haciéndose más gruesas, más oscuras, poco a poco. Yo sólo advierto acerca de la posibilidad de que ocurra un ataque generalizado en el que los enemigos de la Iglesia tendrán el apoyo de buena parte de los fieles católicos. Una ley contra la Iglesia tendría más opositores. Pero un ataque de este tipo tendrá a favor incluso a muchos católicos.


Puedo imaginarme una situación legal en la que el Papa no pueda viajar a determinados países que tengan acuerdos entre sí de extradición, porque haya una orden de búsqueda y captura, porque hay seis adultos que le acusan de abusos hace un cuarto de siglo. El Papa, un número de cardenales, arzobispos y obispos pueden recibir un ataque selectivo, en el que incluso ellos duden: ¿será verdad o no será verdad?

Un link

Anxelina ha creado un lugar donde se puede descargar el libro en los móviles. Soy conscientes de que algunos dispositivos tienen problemas con Google Drive, porque por defecto derivan al propio Google Drive siempre, sin que sea posible ir al de otros usuarios. Sólo pasa con algunos móviles, pero no se puede configurar de otra manera.

Aquí está el lugar de descarga de La tempestad de Dios:
http://forteabooks.blogspot.com/2

Es más buena, Anxelina…

Amargos momentos


Ayer tocamos un tema de verdadera trascendencia: la posibilidad de un futuro hostigamiento generalizado contra la Iglesia a través de una serie masiva de denuncias por pedofilia contra los obispos y los clérigos más destacados de las diócesis. Es una posibilidad que no digo que ocurra, pero que debe ser analizada desde un punto de vista teórico.

Otra cuestión es si un proceso judicial debe ser público o no. Desde luego, si es público, todo está a la vista, todo es más transparente. El proceso público permite que todo esté a los ojos del pueblo.

Por otra parte, para el poder es más fácil acabar con la reputación de alguien a través del juicio mediático paralelo al judicial que con un verdadero juicio con jueces y leyes.

Pero las ventajas de que los juicios sean públicos son indudables. Los políticos corruptos, los millonarios, podrían preferir juicios ocultos para escapar a la supervisión del Pueblo. Un pobre ciudadano inocente podría preferir el juicio secreto para evitar que le pongan penas peores si no accede.

Sí, en una democracia es claramente mejor que los juicios sean públicos. ¿Pero por qué tienen que durar años?

viernes, junio 30, 2017

El Cardenal Pell y su larga marcha para defender la inocencia


Fe de erratas: Cuando dije el número de descargas del libro, no me di cuenta de que estaba mirando el gráfico no del mes sino el anual. Y contabilicé las descargas desde el 1 de enero, que era la cifra que os dije. Pero desde el 1 de junio el servidor ha descargado 1.593 libros.

Libros: Desde que creé la Biblioteca Forteniana digital, ha habido 34.000 descargas. Aunque hay otros lugares con mucho tráfico desde donde se pueden descargar también los libros.

Cardenal Pell: Supongamos que el cardenal es inocente. Una investigación pública durante dos años sí que supone una destrucción irreparable de la fama de la persona. Para mí es inocente mientras no se demuestre lo contrario.

Otros cardenales: ¿Y si se diera en los próximos veinte años una persecución de la jerarquía de la Iglesia a través de este tipo de investigaciones judiciales? Para empezar, veo legalmente inadecuado que el testimonio de una sola persona de cuarenta años pueda enviar a la cárcel a alguien por hechos sucedidos un cuarto de siglo antes, sea cual sea el delito, sea el acusado sacerdote o no. (En el caso del cardenal Pell, los supuestos abusos fueron ¡casi medio siglo atrás!)


Insisto, la cuestión no es qué tipo de delito sea del que le acusen a uno. El problema es que el testimonio de una sola persona pueda llevar a otro a la cárcel. Es distinto cuando es un menor el que denuncia algo (se puede deducir su veracidad) o ha pasado mucho tiempo y hay varios testimonios concordantes. Esto ya lo dije respecto a ley de malos tratos que hay en España. En su momento, clamé contra esa ley. No puede ser que el mero testimonio de una persona, ¡de una sola!, meta a alguien en la cárcel.

Pensadlo, ciertamente ha habido abusos a menores (que caiga la ley sobre ellos), pero ciertamente también hay individuos que odian a la Iglesia con todas sus fuerzas.

Si yo fuera un abogado en Estados Unidos sin escrúpulos, alguien inicuo, no me sería difícil contactar a dos personas que fueran inicuas como yo, y ponernos de acuerdo en todos los detalles, hasta los menores detalles de lo que han de decir. Podríamos estar ensayando interrogatorios durante un mes o dos. Podríamos ensayar todas las preguntas posibles. Algo fácil, porque este tipo de juicios son públicos y se puede asistir.

Además, en Estados Unidos, se puede llegar a un acuerdo extrajudicial; en España, en esta materia, no. Si hay dos testigos, lo más fácil es llegar a ese tipo de acuerdo. En Estados Unidos, cada una de las tres personas puede embolsarse más de 300.000 $.

Si hay algo por lo que tengo veneración es por la Justicia. Qué cosa tan grande es un sistema judicial limpio, honesto y que funciona. Pero hay que reconocer que en esta materia, justamente en ésta, el linchamiento mediático de los acusados (culpables o no) es un proceso demoledor e injusto. Hay que reconocer que en esta materia la posibilidad de que algunos inocentes sean condenados es muy real. Hay que reconocer que en esta materia, en algunos países, la presión para pagar y ahorrarse la pesadilla es casi imposible de resistir: paga y olvídate.

Los que han sido abusados merecen justicia. Pero el sistema judicial debería hacer trabajar a sus mejores cabezas para ver cómo se puede mejorar este sistema.